
El respeto es amor, comprensión, sencillez, apoyo. Es pensar en los demás, en tener claro que nuestra misión en esta tierra es servir a nuestros semejantes y contribuir de acuerdo a nuestras posibilidades en que todos salgamos adelante.
Cuando escuchamos la palabra honestidad pensamos en las veces en las que no fuimos honestos y dijimos alguna mentira. A los seres humanos nos cuesta ser honestos. Incluso, los niños pequeños mienten sin saber lo que están haciendo o sin que nadie se los haya enseñado.
¿Qué es la honestidad?
Según, el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la honestidad viene de alguien que es recto, justo, honrado y razonable. Otra definición: es el compromiso de ser transparente con uno mismo y con los demás. Estas son las características que identifican a quienes practican la honestidad.
El mejor consejo a seguir para convertirnos en personas honestas es no pensar en cosas negativas, engañosas, malas, corruptas ni falsas. Nuestra respuesta siempre debe pensar en cosas dignas y valiosas.
La gente miente por muchas razones. Algunos quieren quedar bien, otros tienen miedo porque hicieron algo malo. Y hay quienes mienten con el fin de recibir algo.
¿Qué quiere Dios que hagamos?
En el tiempo de la Pascua (Semana Santa), aprendemos cómo Jesús murió y resucitó al tercer día. Mientras Jesús oraba en un jardín especial, su amigo Judas, llegó con soldados y lo señaló. Esos hombres agarraron a Jesús y lo arrestaron. Lo llevaron ante los líderes para juzgarlo. Todos los maestros estaban allí.
Un juicio se lleva a cabo cuando hay dos versiones de un caso que se va a efectuar. También hay gente que escucha para decidir la justicia que se hace del caso.
No se trata de perjudicar, o estar en contra de alguien. Pues bien, en este caso toda la gente odiaba a Jesús y querían que muriera. Ellos no entendían que Jesús era realmente el Hijo de Dios. En efecto, el juicio que tuvieron no era legal, porque trajeron a todos en la noche, había gente que testificó en contra de Jesús, dijeron cosas que no eran ciertas y falsificaron los hechos a propósito.
No se trata de perjudicar, o estar en contra de alguien. Pues bien, en este caso toda la gente odiaba a Jesús y querían que muriera. Ellos no entendían que Jesús era realmente el Hijo de Dios. En efecto, el juicio que tuvieron no era legal, porque trajeron a todos en la noche, había gente que testificó en contra de Jesús, dijeron cosas que no eran ciertas y falsificaron los hechos a propósito.
¿Qué hizo Jesús durante este horrible juicio?
Él estuvo callado. Es cierto. Jesús no dijo una sola palabra. Él pudo exigir y demandar un nuevo juicio a causa de la gente corrupta, es decir, con malas intenciones. Pero en lugar de eso, Jesús estuvo quieto.




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