
La Biblia tiene toda clase de historias; unas de lágrimas, otras impresionantes y muchas que producen paz y tranquilidad. Unas son creíbles y otras increíbles a la lógica humana. Precisamente, de una historia “increíble” de la Biblia quiero contarte hoy, Jonás, el profeta que fue tragado por un pez grande.
¿Quién era este personaje? Se lo conoce como el profeta desobediente; pues Dios envió a Jonás a predicar en Nínive, (ciudad pagana) un mensaje de salvación; pero, Jonás israelita obstinado, se negó a ir a Nínive y se embarcó hacia el oeste, cruzando el Mediterráneo con la intención de ir hacia Tarsis.
Dios se irritó con Jonás y envió una furiosa tempestad que puso en peligro el barco. Los marineros, enterándose de que el culpable de la tempestad era Jonás, por propia solicitud de éste, lo arrojaron al mar. Pero Dios había prevenido a un gran pez, para que se lo trague.
¿Quién era este personaje? Se lo conoce como el profeta desobediente; pues Dios envió a Jonás a predicar en Nínive, (ciudad pagana) un mensaje de salvación; pero, Jonás israelita obstinado, se negó a ir a Nínive y se embarcó hacia el oeste, cruzando el Mediterráneo con la intención de ir hacia Tarsis.
Dios se irritó con Jonás y envió una furiosa tempestad que puso en peligro el barco. Los marineros, enterándose de que el culpable de la tempestad era Jonás, por propia solicitud de éste, lo arrojaron al mar. Pero Dios había prevenido a un gran pez, para que se lo trague.
Allá se vio el profeta desobediente sepultado en el vientre de una bestia. Era una situación horrible.
Yo me imagino a Jonás hundido en tres sepulcros. Primero, era el sepulcro moral de su desobediencia. Porque todo ser humano que conscientemente desobedece la voz de Dios, habiendo escuchado y entendido su mensaje está prácticamente muerto.
Segundo, era el sepulcro inmediato dentro del vientre de un pez grande. Un lugar oscuro, caliente, viscoso y repugnante. Tal como es el sepulcro del pecado que no se reconoce.
Tercero, Jonás estaba en el gran sepulcro del mar, ya que el pez se había ido sumergido en el fondo del océano. Y solo el agua lo rodeaba por todos lados.
Pero en el fondo de esos tres sepulcros Jonás, elevó su oración a Dios. Nadie podía oírlo allí. Nadie podría socorrerlo de esa espantosa situación, ni tenderle una mano de apoyo. Estaba muerto y olvidado de todo el mundo, pero Dios lo escuchó y lo sacó de esa situación, para que fuera el primer profeta misionero.
Yo me imagino a Jonás hundido en tres sepulcros. Primero, era el sepulcro moral de su desobediencia. Porque todo ser humano que conscientemente desobedece la voz de Dios, habiendo escuchado y entendido su mensaje está prácticamente muerto.
Segundo, era el sepulcro inmediato dentro del vientre de un pez grande. Un lugar oscuro, caliente, viscoso y repugnante. Tal como es el sepulcro del pecado que no se reconoce.
Tercero, Jonás estaba en el gran sepulcro del mar, ya que el pez se había ido sumergido en el fondo del océano. Y solo el agua lo rodeaba por todos lados.
Pero en el fondo de esos tres sepulcros Jonás, elevó su oración a Dios. Nadie podía oírlo allí. Nadie podría socorrerlo de esa espantosa situación, ni tenderle una mano de apoyo. Estaba muerto y olvidado de todo el mundo, pero Dios lo escuchó y lo sacó de esa situación, para que fuera el primer profeta misionero.












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