Uno de los conceptos revolucionarios de justicia se basa en concebirla como la aptitud humana que, con fundamento en los principios éticos, morales y jurídicos persigue como fin supremo lograr el respeto y el adecuado ejercicio de los derechos individuales o colectivos, para cuyo fin se debe implementar acciones como instrumentos específicos de coerción o sanción del actuar humano en la justa proporción, es decir, equiparando el valor del bien jurídico tutelado con el daño causado por la conducta o la ausencia de ella.
Según el máximo tratadista del derecho Hans Kelsen; este término no es otra cosa que la voluntad constante de dar a cada uno lo que es suyo. Es aquel referente de rectitud que gobierna la conducta y nos constriñe a respetar los derechos de los demás, basados en la equidad y la honestidad; sin mantener discriminación o preferencia hacia ninguna persona.
“El que sigue la justicia y la misericordia hallará la vida, la justicia y la honra”. PROVERBIOS 21:21.
Para la justicia existen dos posiciones diferenciadas: La justicia de los moralistas y la de los juristas. Los moralistas la conciben como una gran virtud, en donde el fin primordial es la perfección moral del individuo. Es así que radica en el alma. Y Aristóteles termina diciendo que la Justicia es la virtud más alta, la virtud perfecta. Por el contrario, para los juristas es el fin principal para solucionar de forma práctica y oportuna los problemas sociales que surgen de la convivencia humana, siendo esta última la que le pertenece al abogado.
Kelsen concluye diciendo que en la Justicia de la libertad, de la paz, de la democracia y la tolerancia, están comprendidas todas las virtudes de la equidad. Ahora bien, surge otra pregunta: ¿En dónde se encuentra plasmada la justicia dentro de esta convivencia humana? La respuesta no se hace esperar, la justicia se encuentra plasmada en el derecho, pues éste es quien, a través de sus normas y la aplicación de la misma busca como fin dar la justicia a los miembros de una sociedad.
Es por ello la importancia de que haya justicia en nuestro medio, ya que de no ser así viviríamos en un mundo de caos y del cual no podríamos escapar.












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