La alegría como sentimiento vital

Cada mañana al despertar y abrir nuestros ojos tenemos dos opciones, recorrer el camino que hemos escogido con alegría o con resignación y amargura. Cada actividad que realizamos por más repetitiva o cotidiana que parezca puede ser diferente si la hacemos con alegría, el saludar a nuestros seres queridos con una gran sonrisa les puede llenar de una energía especial para afrontar su día. El preparar y servir los alimentos con gozo va a convertir el pan y la tacita de leche en el desayuno más rico y nutritivo para nuestra familia, al tomarlo realmente se sentirán satisfechos y su cuerpo responderá de mejor manera al captar los nutrientes, por la sola manera de servirlos.
Si dejamos abiertos de par en par los sentidos, nuestro cuerpo y espíritu en perfecta sintonía con la alegría, veremos como por arte de magia nos sentiremos inundados de paz
En el trabajo diario se puede lograr más resultados, al relacionarnos con nuestros compañeros con alegría, haría que las largas jornadas que compartimos cada día sean más cortas, que las tristezas y problemas que traemos hasta nuestros hogares sean menos intensos, cambiar la respuesta formal, seria y molesta (de quien llega cargado de frustraciones), por una sonrisa; ciertamente no resolvería automáticamente los inconvenientes, pero sería el inicio para abordar los problemas y encontrar la solución.
El trabajo de un comediante no es fácil; es más simple provocar tristeza y enfado que una sonrisa. Lo que sí puedo asegurar, es que este es el oficio más entretenido; y, que tiene una recompensa millonaria en abrazos, palabras de reconocimiento, cariño y detalles, recibidos cada día en la calle de la gente que valora mi trabajo. Esa energía alimenta mi espíritu y me da fuerza para seguir cada día en el camino que Dios eligió para mí, que no es muy fácil, pero sí muy gratificante. Todos tenemos complicaciones y problemas, y yo le doy gracias a Dios cada día por poder hacer, trabajar y vivir de la forma que me hace feliz.
Si Dios nos permite vivir en este hermoso y complejo mundo, lleno de gozo y tristeza, de problemas y soluciones, la mejor vitamina para nuestra salud, sin duda es, la alegría. Si cada instante es un reto y debemos enfrentarlo a diario, caseritos, hagámoslo con una sonrisa en el rostro, ya que lo mejor de todo es que la alegría es completamente gratis.










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