
Compartito, no te comas solo el pan es un proyecto que tiene la misión de apoyar a grupos vulnerables, sobre todo niños, de manera recurrente en campañas de salud, alimentación y recreación.
¿Qué pasaría si despertáramos en un mundo donde se ama, se vive, se presta y se comparte?
No podemos responder por lo que otros enseñen o hagan, en la cultura de la mezquindad, de vez en cuando aparecen coloridas almas generosas, espíritus arriesgados, atrevidos; porque saben que apostar a dar siempre es un riesgo, ellos, a diferencia de lo muchos que apuestan a perder, arriesgan a ganar. Saben que si prestan pueden bendecir a otros, que si aman pueden ser amados, que si son amigos otros se mostrarán amigos, que si sonríen otros se sentirán dichosos.

Compartito es un proyecto que busca precisamente eso; amar, dar, prestar, sonreír y hacer amistad, con aquellos que no cuentan en la lista de “bienvenidos a mi fiesta”, los de caritas anónimas, niños que trabajan en la calle llevando responsabilidades de adultos; ya sea llevando útiles a los guaguas que a más de limpiar zapatos con esfuerzo estudian en la noche, o desparasitando y matando toda clase de “cuicas”, jugando un partidazo de futbol en la Bombonerita con los “grandes futbolistas”, mirando las películas de estreno en Mis Cines, la avena el pancito caliente o el seco de pollo en el frío de la noche quiteño. Me emociono mucho el recordar todo lo que está llevado a cabo Compartito, y aunque es muy joven su trayectoria busca los entrenar a todos para seguir soñando.
La historia de desarrollo se escribe en los corazones, seguramente en unos años veremos a estos niños, recordando que alguien los miró con amor, los trató igual, no solo les dio cosas, sino que hubo gente que se brindo a ellos; seguramente en un futuro, ya no estarán solo con sus cajitas de limpiar botas o con la funda de chicles, sino que contarán con las herramientas que están aprendiendo y las mismas que les permitirán superarse y crecer, para inspirar a otros a cambiar su destino.










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